27
Sep
2011
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posteado por: Posteador invitado

Por Paulina Schwaner (*)

Me sucedió durante la celebración de un cumpleaños con amigos de la vida, de esos del barrio o del colegio. La mayoría de ellos son personas poco compenetradas con las redes sociales o smartphones y -siempre que nos juntamos- percibo en ellos cierta incomodidad cuando mi blackberry hace “cling” y de inmediato miro la pantalla para ver de qué se trata…. Bueno, digamos las cosas como son: me hacen sentir como un bicho raro. Aunque hasta ahí, no era más que eso. Sin embargo, aquel día del cumpleaños (imagínense la escena: algunos bailaban, otros reían, el resto conversaba), uno de ellos, Diego, fue más allá y me afrontó de manera un tanto directa:
 
- ¿Sabes?, tú eres adicta a ese aparatito y a Twitter, y la verdad es que me molesta cada vez que te abstraes del mundo real y te sumerges en el virtual...
 
Claro, me quedé de una pieza y sin saber qué responder, porque... está bien, una puede recibir opiniones sobre sus actitudes, pero ese comentario me cayó como un balde de agua fría, además de amargarme un poco la nochecita.
 
Pero como yo soy majadera (ya lo he dicho) y por mi cabeza pasan permanentemente mil pensamientos, ideas y razonamientos, camino a casa me fui meditando sobre lo dicho por ese amigo. Y debo reconocer que dio en el clavo: sí, soy adicta a Twitter.
 
Luego, comencé a racionalizar todas las veces que, estando en 3D (como llamamos los tuiteros a la vida real), estuve pendiente de Twitter y de plasmar lo que pasaba conmigo en esa sub vida virtual. Tampoco pude dejar de recordar las ocasiones que muchos en mi  familia, e insistentemente mi hermano, me dijeron que parecía una idiota pegada al celular. Y como poco a poco fui dándome cuenta de que nunca había hecho tal análisis, terminé reconociendo que, efectivamente, esa actitud mía es un poco “enferma” y preguntándome si aún estoy a tiempo de salir de esta dependencia que, según muchos de ellos, me tiene jodida.
 
Entonces, ya que lo asumo, me parece necesario hacer un análisis “desde mi adicción”. ¿Qué es lo que tiene Twitter que resulta de tal fascinación, magnetismo ante el cual algunos caen rendidos, mientras a otros no les llama la atención en absoluto? Ante todo, debo partir diciendo que Twitter es un mundo a parte, pues muy poca gente que está en mi vida “real” está en dicha red social y, además, los que están fuera, casi no entienden su dinámica. Para mí  es como un mundo paralelo, donde la mayoría de la gente con la que hablo es gente desconocida o que he conocido gracias a esa vía, personas con las que he generado diálogos interesantes e incluso algún tipo de lazo. Y “eso es lo más frikeado”, como diría alguno de mis cercanos del 3D. Sí, tal vez, bueno, depende.
 
Volviendo a la pregunta anterior, la sicóloga Leslie Power (sí, la conocida @powerlesliecl en twitter), afirmó hace poco que todos necesitamos “vincularnos”, razón por la cual Twitter ha tomado un rol tan preponderante en la vida de algunas personas. Otras investigaciones que encontré en la web agregan que quienes utilizan esta red “casi como si tuvieran crisis de identidad” (como el niño que está permanentemente diciéndole a su mamá: “mírame, estoy haciendo esto). O que se trata de gente que está viviendo en un mundo que no es real, sino en uno donde lo que cuenta es lo que la gente piensa acerca de nosotros. E, incluso, muchos que tienen la necesidad de ser “mini-famosos” vistos y admirados por los demás sobre la base de lo que dicen o piensan. Y claro, aunque suenen fuertes, no son definiciones descabelladas, basta dar una leída al TL (timeline -o muro- en lenguaje tuiteriano) para darse cuenta que hay mucho de eso.
 
Y lo digo porque la red social es una jungla, llena de fenómenos dignos de analizar. Y me lo voy a permitir por esta vez. Parto por el/la que menos me agrada: el “divo”, “rostro” o “tuitero influyente” (estos últimos conocidos sólo en aquel mundillo virtual), que tiene miles de seguidores y que, obviamente, nunca te tomará en cuenta y que si le hablas, ni sueñes que te va a responder. Después están los “pegados” con una infinidad de temas, esos a los que se les puede estar cayendo el mundo encima, pero que, majaderamente, siguen con lo suyo una y otra vez. Además, los que “vomitan” toda su intimidad en el TL: desde penas de amor, rabias, iras, desequilibrios y frustraciones, hasta con cuántos hombres y/o mujeres se han acostado...
 
Pero también está el “fome”, ese que no tuitea nunca (es decir, aquel que nunca enganchó). Aunque la rareza máxima es el tipo de la cuenta de twitter institucional o empresarial que tuitea como persona. Y están los “personajes”, esos que usan nombres ficticios para decir lo que nunca dirían con su nombre real; los que suben fotos de los carretes y de los lugares a los que asisten o de las comidas que prueban; los que usan Foursquare cien veces al día; los dueños absolutos de la verdad “tirados a choros y/o bacanes”; además de los que usan Twitter para escribir “Holi” e, incluso, frases poco consistentes como “tengo sueño/tengo hambre” o simplemente ponen emoticones con sus distintos estados de ánimo. También están mis colegas periodistas que sólo hablan de noticias pero que, además, informan. Y los tuiteros que usan el humor negro para sus creativas frases y... bueno, los tan conocidos y vilipendiados trolls (tuiterlandia llama así a las personas que se dedican a pelear, reclamar o insultar a uno/una cuando no está de acuerdo con algo que dice)... ¡¡y vaya que hay trolls!!... Y así, quizás cuántas categorías más hay en esta jungla, categorías a las que, hasta ahora, yo no he tenido acceso.
 
Como ven, acá la consigna es el libre albedrío para tuitear lo que a uno le plazca. Sin embargo, no sólo los simples mortales sucumben a los encantos de esta red social. También hay muchos personajes “importantes” que han expuesto su vida en 140 caracteres, contando qué hacen, dónde van y cómo se sienten, desde políticos, artistas de los más variados pelajes y  rostros de la TV (algunos tuiteando incluso a punto de dar el sí ante el altar), hasta el Papa Benedicto XVI, pasando por los insufribles faranduleros escandalosos.
 
Para que no crean que estoy renegando de mi adicción -que es lo que hacen normalmente los adictos- destaco lo que creo más positivo en esta red: la instantaneidad y la llegada directa. Es decir, puedes hablar, interpelar, interactuar, dialogar e, incluso, debatir con alguien, sea este un ministro, un político, un artista o un desconocido cualquiera. El tuiteo  te informa de modo casi inescrupuloso, pues todo lo que sucede se comenta en Twitter. Por lo que uno -y esto ya no es tan positivo- debe extremar los cuidados y ser prudente, pues cualquier “yayita” o “mentira piadosa” puede salir a la luz. Y  hay que cuidarse también en lo que se escribe. Basta recordar algunos episodios de personajes que han debido dejar sus cargos “reguleques” o hacer públicas sus identidades, debido a sus dichos o revelaciones lanzadas a través de los 140 caracteres…
 
A modo de recapitulación, les hago la siguiente sugerencia, que pueden tomar o dejar: si no quieren sentirse como bichos raros y que les digan que son unos adictos (lo que no es muy grato de escuchar) hagan como yo y cuando conozcan a una persona, pregúntenle: “¿qué es lo primero que haces cuando te despiertas?”. Y si responden: “mirar mi cuenta de twitter en el celular o computador”... entonces están a salvo: es uno de los nuestros, podemos ir en paz. 
 
(*) Paulina Schwaner es periodista, Master en Educación para la Paz, Derechos Humanos, Cooperación Internacional y Políticas de la UE, Università degli Studi Roma Tre.

 
Créditos: Foto chollinsworth3 Flickr © creative commons
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Comentarios

De todas maneras la otra

De todas maneras la otra cara, la cara verdadera de Twitter (por lo menos el idel original) era la magia de la conexion en tiempo real. Esa cosa de poder enterarse en tiempo real no tan solo de lo q esta haciendo alguien en alguna parte, sino q ademas enterarse de cosas y eventos q ocurren en el momento en algun otro lugar.

Ese es ERA el Ideal q hace a Twitter tan interesante y q provoca esa atraccion por parte de la gente. Los mismos gringos lo crearon para saber por un lado lo q se le puede vender a la gente, y por otro para no quedarse atras en tamas sociales etc.

El problema es q hoy han vuelto a AISLAR a la gente, los hashtags ya no son en tiempo real , y mas encima te los filtran y censuran de tal manera q solo accedes a un contenido parcializado y no realmente en tiemp real. Ademas no se puede acceder a cualquier parte del mundo. Tambien sacaron el "Tiempo Real" desde Goolge justamente con este mismo proposito.

Una prueba de ello es lo del Supuesto METEORITO o satelite UARS q cayo en Argentina. Con Twitter funcionando sin censura cualquiera se hubiera puesto en contacto con personas o con los hastags en tiempo real y con las personas q estaban ahi mismo y se sabria si se trato de algo q cayo , o de una manipulacion comunicacional mediatica.

Hoy en dia Twitter es solo eso, una carcasa q la gente RELACIONA con un Ideal, y q realmente no cumple realmente con su funcion REAl. Es solo un artilugio comercial q ademas muestra como siguen intentando imponer un Sistema Feudalista Cerrado. Otra vez por el Poder ....

Muy buen aporte Pablo,

Muy buen aporte Pablo, gracias!!!!!! una pena que se haya perdido su real motivo de existencia, como dices; lamentablemente, tampoco depende de nosotros. En fin, creo que también será nuestra responsabilidad ir dándole el uso adecuado.

Saludos y gracias por tomarte el tiempo de leerme!

PS

Talibana, no podría estar más

Talibana, no podría estar más de acuerdo con lo que dices. He sido "víctima" de varios trolls en innumerables ocasiones. Y debo reconocer que también he sido una troll varias veces jajajajajaja

 

La gente "de afuera" no entiende...hasta que se mete en el cuento. Al final, todos terminamos adictos.

Si, lo primero que hago es revisar mi TL cuando despierto. Lo asumo. Vamos en paz... somos de las mismas!

jajajajajaj seca talibana

jajajajajaj seca talibana mayor!!! siempre supe que eras de los nuestros twitter adictos.... abrazos, vamo en paz

Me pasa exactamente lo mismo

A veces, en mi mentalidad de que todos piensen como yo, deseo que me "entiendan", pero en realdiad solo los "twuiteros" comprenden esta situación...debo aguantarme las caras y que me escondan el smart....jajajaj

jajajajaja a mi también me

jajajajaja a mi también me han escondido la blackberry, descuida!!

Muy buen Post, me identifica

Muy buen Post, me identifica totalmente

Muchas gracias Esteban!!!! 

Muchas gracias Esteban!!!! 

cero neurona...

Consíguete un pololo 3D!!!!!! 

jajajajajaja sorry, pero no

jajajajajaja sorry, pero no hablaré jamás en una columna de mis pololos, ese tema me lo reservo sólo para mi (algo que nos quede de privacidad ¿no?)..... aunque, comentario al margen, déjeme decirle que postear a altas horas de la noche, en vez de "dormir" bue... saludos :)

twitdictos

Tal vez esa es la calificación, indudablemente que no me identifico con este post (?) (simbolo que solo entendemos los twitteros) jajaja muy buena columna y post lectura, inmediatamente me surge la duda de ¿que tenemos nosotros que nos agarra o nos hace más debiles a los encantos de esta red social? debido a que he notado que hay una coincidencia llamativa, por lo general varios de los que estamos enganchados, tenemos una vida y mundo real en el cual pocos participan y entienden de twitter, eso por un lado y por otro, twitter se encarga constantemente de que uno lo sienta como parte de su mundo real, lo que siempre es atractivo.

Saludos. 

Gracias Seba, tu comentario

Gracias Seba, tu comentario pasa a ser un complemento a mi post, muy acertado!!! :)